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Falso mito: “Cuando dejas de hacer pesas, el músculo se convierte en grasa”

¿Cuántas veces habéis oído esta frase? ¿Y os la habéis creído? Decir esto es comparable a decir que la pantalla que tenéis enfrente vuestra se convertirá en un teclado si dejáis de utilizar el ordenador: totalmente absurdo. De todas los mitos que existen entorno al mundo de las pesas, éste es el que más me cuesta de imaginarme cómo surgió. Pasemos, pues, a derribar este falso mito.

Cuando se deja de hacer pesas, el músculo obtenido se manifiesta de dos maneras, de forma sarcoplasmática y de manera sarcomérica. El músculo sarcoplasmático es el que se ha formado entrenando “rápido” por así llamarlo; es el que se forma entrenando la hipertrofia con series altas y cargas medias. Se puede ganar músculo rápidamente de esta manera si se lleva una alimentación en acorde con ello. Sin embargo, el músculo sarcomérico es aquel que se ha formado entrenando la fuerza, es decir, con repeticiones bajas y cargas muy pesadas.

Cuando se deja de ir al gimnasio, el músculo se empieza a perder a las 2 semanas y de la manera sarcoplasmática, “deshinchándose” las células por el líquido plasmático de cada una. El músculo sarcomérico, empieza a desaparecer pasado un mes y medio o incluso más. En ningún momento de este proceso de convierten esas células en grasa, no tiene ningún sentido. Lo que sí que puede pasar es que, cuando vas al gimnasio, comes más porque sientes la necesidad de ello, y cuando dejas de ir sigues comiendo lo mismo. En ese caso, puede ser que, al estar comiendo más de lo que tu cuerpo gasta en forma de energía, acabe almacenándose todo como tejido adiposo. Pero esto es muy distinto a que el músculo se convierta directamente en grasa.

¿Por qué será entonces que está tan extendido este mito?

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