Este articulo es continuación de: “Cintura abdominal y la salud de los hombres”.
La distribución del tejido graso se encuentra a cargo de las hormonas sexuales que a su vez controlan su composición, además de la relación entre la masa muscular y la grasa.

Un ejemplo de ellos es en el caso de las mujeres cuando atraviesan por la menopausia, y cambian su metabolismo afectando al sistema de lípidos y generando en consecuencia sobrepeso en muchos casos, algo que se potencia a medida que los años pasan.
Así el incremento de la grasa intra-abdominal (adipositos) o visceral, se manifiesta a través del perímetro del abdomen o la famosa pancita, que llega a ser muy prominente después de los 40 años, por los desfasajes hormonales mencionados anteriormente, tanto para la mujer como para el varón.
Pero también conlleva a la acumulación de grasa o lípidos en el hígado o las vísceras, reflejando entonces la posibilidad al riesgo para la salud, a nivel cardiovascular en particular, ya que incrementarían los lípidos en sangre y el hígado los utilizaría primero que a la glucosa, a modo de energía.
En tal caso el perímetro abdominal nos estaría indicando la presencia de un síndrome metabólico, donde existe aumento del llamado colesterol malo o (LDL), incremento de los triglicéridos, desordenes a nivel de la insulina, llegando al desequilibrio o incremento de la presión arterial y la hiper glucemia, concluyendo en un conjunto de parámetros para el riesgo cardiovascular.
Si a ellos se les suman las adicciones, como el tabaco o el alcohol, estaríamos en presencia de una bomba de tiempo.
Imagen: flickr
Originally posted 2009-02-25 20:34:46.



